¿Qué es el Evangelio?
Buenas Nuevas de un Dios que Ama
El Evangelio comienza con el carácter de Dios. La Biblia declara que “Dios es amor”
(1 Juan 4:8).
Desde la eternidad, Él ha sido bueno, santo y lleno de misericordia. Todo lo que Él hace es justo, y todo lo que Él habla es verdad.
Ese Dios amoroso creó al ser humano para conocerlo, adorarlo y caminar en su luz
(Salmo 100:3).
Fuimos hechos para vivir bajo su bendición y disfrutar de su presencia.
El Pecado Separa
Pero la humanidad escogió su propio camino. La Escritura enseña que “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”
(Romanos 3:23).
El pecado no es solo un error: es rebelión contra Dios, y trae muerte espiritual
(Romanos 6:23).
Aun así, Dios no abandonó a su creación. Desde los profetas hasta los salmos, Él anunció que enviaría un Salvador que restauraría lo que el pecado había destruido
(Isaías 53).
Cristo Vino a Salvar
En el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo Jesucristo. Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido
(Lucas 19:10).
Jesús vivió sin pecado, enseñó con autoridad, sanó a los enfermos y anunció el Reino de Dios.
Su muerte en la cruz no fue un accidente, sino el plan perfecto de Dios para nuestra redención.
Cristo llevó nuestros pecados en su cuerpo
(1 Pedro 2:24),
y derramó su sangre para limpiarnos de toda maldad
(1 Juan 1:7).
Al tercer día resucitó con poder, venciendo la muerte y abriendo un camino nuevo y vivo para nosotros
(Mateo 28:5–6).
Salvación por Gracia Mediante la Fe
El Evangelio proclama que la salvación no se gana por obras, sino que es un regalo de Dios
(Efesios 2:8–9).
Todo aquel que se arrepiente y cree en Jesucristo recibe perdón, vida eterna y una nueva identidad como hijo de Dios
(Juan 1:12).
El Espíritu Santo viene a morar en el creyente, transformando su corazón y dándole poder para vivir en santidad
(2 Corintios 5:17).
Poder del Espíritu Santo
Jesús prometió que sus seguidores recibirían poder cuando el Espíritu Santo viniera sobre ellos
(Hechos 1:8).
Ese mismo Espíritu sigue llenando, guiando, consolando y capacitando a la Iglesia hoy.
El Evangelio no solo perdona: empodera.
No solo restaura: envía.
No solo salva: transforma.
Esperanza Gloriosa
El Evangelio también mira hacia el futuro.
Jesús prometió volver por su pueblo
(Juan 14:1–3).
Los creyentes esperan cielos nuevos y tierra nueva, donde no habrá más dolor ni muerte
(Apocalipsis 21:4).
¡Este es el Evangelio!
Buenas nuevas de amor,
de perdón,
de poder,
de transformación,
y de esperanza eterna en Cristo Jesús.